El Grupo Parlamentario Popular (GPP) ha sacado adelante en el Pleno de hoy en la Asamblea de Madrid el dictamen final de la comisión de estudio para abordar el impacto de la droga en la Comunidad de Madrid y el texto señala que el problema no se limita al aumento del consumo, sino que se ve agravado por la banalización en su percepción social, lo que dificulta la prevención, sobre todo en adolescentes y jóvenes.

El documento, aprobado ya en comisión, analiza las consecuencias reales de la droga en la sociedad madrileña, las causas que llevan a la adicción, el negocio que orbita a su alrededor y las posibles fórmulas para abordar el problema. En este sentido propone un total de 16 recomendaciones en los ámbitos de la familia y la adolescencia, la prevención y la comunicación, la atención, el tratamiento y la reinserción, el narcotráfico y la seguridad, así como en el apartado de la investigación y la vigilancia.

Entre las medidas que recoge el texto, el GPP propone que se refuerce la prevención temprana en los centros educativos, se garantice la coherencia en el mensaje público, se facilite el acceso temprano a la atención especializada, se refuerce la coordinación entre la Comunidad de Madrid, los municipios y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para identificar los puntos de venta y distribución, así como impulsar líneas de investigación propias sobre adicciones en colaboración con universidades y hospitales de la región.

Así lo ha expuesto del diputado Ismael Sirio López, encargado de exponer el dictamen, quien ha destacado que “el problema de las drogas no es marginal ni pertenece al pasado”. “Se trata de un desafío presente, en constante evolución, cambiante y complejo, que exige una respuesta pública seria, continuada y bien fundamentada”, ha afirmado.

En su intervención, López ha puesto de manifiesto que “las drogas destruyen vidas, fracturan familias y alimentan organizaciones criminales”, y ha insistido en que “la banalización, la mirada hacia otro lado disfrazada de modernidad, libertad y tolerancia es parte del problema, no la solución”.

En esta misma idea ha insistido el portavoz adjunto del GPP Rafael Núñez, para quien “lo más preocupante es que el consumo de algunas sustancias se haya banalizado y, por consiguiente, normalizado, lo que provoca que la percepción de riesgo haya caído de forma alarmante”.

Para elaborar el documento, la comisión ha abordado la cuestión desde diferentes enfoques y ha contado con las comparecencias de expertos, profesionales, representantes de la Administración, de la sociedad civil y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que han coincidido en que el cannabis no es una droga blanda.

El dictamen del GPP recoge que la normalización de algunas drogas como el cannabis hace que se perciban como sustancias inocuas o no tan dañinas, especialmente entre los jóvenes, lo que incrementa su vulnerabilidad. Y, en este sentido, Núñez ha advertido de que “blanquear el cannabis es una gravísima irresponsabilidad, además de muy peligroso”, y ha concluido que “quienes lo venden como algo inofensivo o casi saludable están engañando y lo hacen con una ligereza que roza la negligencia”.

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